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Recibirse y no encontrar trabajo: cuando el título no alcanza

Actualidad hace 3 años

Qué pasa cuando la garantía que prometía el estudio no aparece

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Recibirse y no encontrar trabajo no es solo un problema económico. Es una experiencia que desorganiza algo más profundo: la idea de que estudiar era el camino, de que el título iba a funcionar como garantía. Cuando esa garantía no aparece, la pregunta deja de ser laboral y se vuelve subjetiva. Ya no es "¿dónde trabajo?" sino algo más incómodo: ¿para qué estudié?, ¿me equivoqué de carrera?, ¿qué hago ahora con lo que soy?

El título no garantiza empleo: lo que dicen los datos

Hay una creencia instalada que dice que a más educación, más empleo. Es una idea tranquilizadora y funciona bien como promesa. El problema es que los datos no la sostienen de manera simple.

Una investigación de Guillermina Tiramonti sobre educación y empleo en Argentina entre 2000 y 2017 muestra algo que incomoda: la relación entre título y trabajo no es lineal. Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC revelan algo contrario a lo esperado. Para quienes pertenecen al sector más rico de la población, la tasa de desempleo oscila entre 1,3% y 1,5% independientemente del nivel educativo alcanzado. Para quienes son pobres, en cambio, esa tasa oscila entre 14,8% y 20,5%, y la relación es directamente proporcional: a más titulación, más desempleo.

Lo que esto dice no es que estudiar no sirve. Dice que el título solo no determina el destino laboral. Lo que Tiramonti llama capital social, los contactos, los modos de presentarse, los vínculos construidos, pesa tanto o más que el diploma a la hora de conseguir trabajo. Eso no invalida el estudio. Pero sí invalida la promesa de que el título es una garantía.

Por qué esa promesa duele cuando falla

El problema no es solo práctico. Es que muchos jóvenes eligieron una carrera sostenidos, en parte, por esa promesa. "Estudiá esto que tiene salida laboral." "Con ese título vas a estar bien." Cuando el título llega y el trabajo no, lo que se derrumba no es solo un plan: es la lógica entera sobre la que se tomó la decisión.

Ahí es donde aparece la pregunta que más cuesta hacerse: ¿me equivoqué? No en el sentido de haber elegido mal la carrera, sino en algo más amplio. Si estudié cinco años para algo que no funciona como esperaba, ¿qué hago con ese tiempo, con ese esfuerzo, con la persona en la que me convertí estudiando?

Esa pregunta no tiene una respuesta laboral. Tiene una respuesta subjetiva. Y es exactamente el tipo de pregunta con la que vale la pena trabajar.

Qué hacer cuando el título no alcanza

Recibirse y no encontrar trabajo inmediatamente no significa haberse equivocado. Significa que el mercado laboral es más complejo de lo que la promesa del título sugería, y que el camino que sigue requiere algo más que esperar que el diploma haga su trabajo solo.

Algunas cosas que sí funcionan: construir experiencia aunque no sea remunerada al principio, identificar qué parte del campo laboral de la carrera convoca genuinamente en lugar de buscar trabajo en cualquier área del título, y revisar si lo que se está buscando coincide con lo que realmente se quiere hacer, no solo con lo que se supone que hay que hacer con esa carrera.

Esa última revisión es la más difícil y la más importante. Porque a veces lo que parece un problema de mercado laboral es en realidad una pregunta vocacional que quedó sin respuesta durante la carrera. Y esa pregunta tiene respuesta, pero no se encuentra en las ofertas de trabajo.

Si estás en ese punto y querés trabajarlo, escribime.

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