Un cuestionario ordena lo que contestaste un día. Lo que no sabe es por qué te interesa lo que te interesa, ni para quién estabas contestando.
¿Qué dice el resultado de un test vocacional?
Dice cómo ordenó un cuestionario lo que contestaste un día determinado, comparándolo con lo que contestaron otras personas. Es una foto de ese momento: sirve para empezar a conversar, pero no es una respuesta sobre qué estudiar. Lo que no puede saber es por qué te interesa lo que te interesa, ni si ese interés es tuyo o lo tomaste prestado de alguien, y eso es justamente lo que más pesa a la hora de elegir.
Casi todos los que hicieron uno guardan la misma escena: la pantalla que carga, la lista de áreas ordenadas de mayor a menor y esa mezcla de curiosidad y ansiedad antes de leer cuál quedó primera. Se espera un veredicto. Lo que llega, en cambio, es un perfil, y un perfil se parece más a una pregunta que a una respuesta.
Cómo se arma el resultado de un cuestionario de intereses: Se agrupan tus respuestas en áreas, se cuentan y se comparan con las de un grupo de referencia. Eso es todo, y no es poco, pero conviene no pedirle más. Es una fotografía del día: el humor con el que te sentaste, cuánto conocías de cada actividad y hasta quién andaba cerca mientras contestabas pesan más de lo que parece en lo que finalmente sale.
¿Por qué lo que contestás no siempre es lo que te gusta?
Cuando un cuestionario pregunta si te gustaría trabajar en una empresa de videojuegos, no contestás sobre la empresa: contestás sobre la imagen que tenés de ella. Jugar todo el día, un creador al que seguís, un juego que te marcó. A veces esa imagen tiene poco que ver con lo que pasa ahí adentro un martes cualquiera, con las reuniones, los plazos y las correcciones.
Y hay algo más, que se nota menos: uno contesta para alguien. Aunque no haya nadie mirando, en la cabeza hay un destinatario imaginario, el que va a corregir, el padre, el orientador, cualquier persona "normal", y se contesta lo que quedaría bien o lo que se supone que alguien como vos debería querer. Lacan decía que el deseo es siempre, en parte, el deseo del Otro: queremos mirándonos en lo que otros esperan de nosotros. Un cuestionario registra lo que declarás, pero no desde dónde lo declarás.
¿Qué pasa si el resultado no coincide con lo que sentís?
Casi siempre se vive como un problema: ¿quién tiene razón, el test o yo? Es una pregunta mal planteada. Cuando el resultado y lo que uno siente no coinciden, esa distancia es la parte más interesante. Puede estar mostrando lo que creés que te debería gustar, o puede ser que lo tuyo esté en algo que el cuestionario nunca preguntó. En una consulta, ahí es donde más se escucha.
¿Qué significa un perfil plano, con todas las áreas parecidas?
No significa que no tengas intereses. Una posibilidad es que hayas contestado con prudencia: cuando uno no quiere equivocarse, suele repartir un "me gusta" tibio entre casi todas las opciones. Otra posibilidad es que lo tuyo no esté en un área sino en una manera de hacer las cosas, como armar, explicar, ordenar o cuidar, que atraviesa varias áreas y por eso no se destaca en ninguna. En un perfil así, tiene más para decir la que sobresale apenas del resto que una que se lleve el primer puesto por mucho.
¿Las áreas que salieron bajas también dicen algo?
Sí. Descartar también es una forma de ubicarse, porque achica el mapa. Lo que importa es qué quiere decir ese "no": no es lo mismo que algo no te atraiga que no te animes, que no lo conozcas o que alguien te haya dicho alguna vez que eso no era para vos. El resultado muestra la baja, pero no cuál de esas cosas hay detrás.
¿Para qué sirve un test vocacional?
Sirve como disparador: algo para empezar a hablar, contrastar y preguntarse. El problema no es el instrumento sino pedirle lo que no puede dar, algo así como pedirle a una foto que te diga adónde ir. Si todavía estás en ese lugar de esperar un veredicto, ya escribí sobre la ilusión de que otro resuelva por vos, y sobre por qué en este sitio no hay un test.
Un resultado no viene con su propia lectura incluida. Se lee en una conversación, con alguien que pregunte lo que el cuestionario no preguntó, o con uno mismo cuando se anima a preguntarse de qué modo le atrae eso que le atrae y no solo cuánto. Es la diferencia entre quedarse con el nombre de un área y empezar a entender qué se busca en ella. Y ahí, como en lo que uno elige cuando elige una carrera, casi siempre hay más en juego que una lista de gustos.
Si hiciste un test y el resultado te dejó con más dudas que respuestas, no es que lo hayas hecho mal. Puede ser un buen punto de partida para un proceso de orientación vocacional, donde se lee junto con vos qué dice y qué no. El primer contacto es gratuito y es por WhatsApp.
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